Mi desarrollo profesional y personal en el 2018

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Publiqué este post originalmente el 31 de Diciembre de 2018 en mi otro blog: Serendipity walks

Varios me han pedido la versión en Español (Google Translate no funciona del todo bien en este tipo de textos). Así que aquí va mi traducción.


Hace ya algún tiempo aprendí que las resoluciones de año nuevo en realidad no funcionan. Si estás realmente convencido de que hay algo en tu vida que quieres cambiar, no necesitas esperar hasta el 1o de Enero (o hasta el Lunes). Si estás realmente convencido de que hay algo en tu vida que quieres cambiar, tan solo hazlo! Ahora! No importa si es Miércoles, o Navidad, o medianoche, tan solo hazlo!

Esto hace que el 1o de Enero sea un día normal. Lo hace menos importante porque cada nuevo día es un nuevo comienzo y una nueva oportunidad de aprender algo y mejorarte a ti mismo. No necesitas esperar hasta el primer día del nuevo año.

A pesar de que el primer día del nuevo año sea menos importante, aún me tienta hacer un cierre del año que hoy está llegando a su fin. Solo porque es una buena oportunidad para mirar atrás y valorar todas las cosas por las que pasé y ponerlas en perspectiva. Es una gran oportunidad para identificar momentos e hitos y reflexionar sobre ellos.

Descargo 1: (Eliminado ya que no aplica en el contexto de este blog)

Descargo 2: Debido a que este es un cierre del año que tiene el objetivo de identificar momentos e hitos para reflexionar sobre ellos, este post es bastante largo. Si estás en busca de algo de lectura rápida, tal vez quieras saltarte este post.

Enero

Empecé el año con muy buena energía. Diciembre de 2017 había sido un mes bastante difícil y deprimente para mi, siendo la primera vez que no volvía a Uruguay para Navidad y Año Nuevo. Pasé todo el mes diciéndome a mi misma que tendría energía renovada con el nuevo año y así fué 🙂

Fui a un retiro de clown en una villa ecológica espectacular con gente adorable y descubrí algunos aspectos de mi misma que me di cuenta que podría explotar. Como el hecho de que puedo disfrutar la exposición pública (en particular, hablar en público) siendo más auténtica y no teniendo miedo de no ser perfecta.

Empecé a tomar algunas clases de circo como poi, hula hoop y acrobacias, y me divertí muchísimo haciendo algo muy distinto a lo que normalmente hago.

Empecé a trabajar como voluntaria en el Centro de Cuidados para el Cancer del Hospital Mater y me enfrenté con algunas situaciones muy desafiantes intentando iniciar conversaciones con personas esperando a recibir su tratamiento.

Me compré mi propia bicicleta y dejé de usar las bicicletas públicas que son tan pesadas 🙂

Tomé un curso corto de meditación Vipassana que fue una muy buena forma de refrescar mi técnica de meditación.

Febrero

Empecé a trabajar como voluntaria en la Fundación del Hospital de Niños, en el rol de “juegos al costado de la cama”, caminando por las salas, preguntándole a los niños en el hospital si querían jugar. Una experiencia maravillosa que me dio la oportunidad de divertirme a la vez de sentir la satisfación de ayudar a los niños a distraerse por un rato del sufrimiento por el que están pasando.

Recibí visitas para algunas reuniones de trabajo, visitas que además de colegas son algunos de mis mejores amigos, y la pasé muy bien mostrándoles Brisbane. (Gracias Charlie y Andy por unos días increíbles!)

Decidí aceptar un nuevo rol como Gerente de Productos y empecé la montaña rusa de mi curva de aprendizaje. (Escribí sobre esta decisión en este post. Gracias de nuevo a mi jefe por darme esta maravillosa oportunidad!!)

Asistí a una conferencia en Katmandú, Nepal (mi primera conferencia de APNIC como staff) y me tomé unos días libres después para pasear un poco, lo que incluyó ver los Himalayas y hacer parapente en Pokhara.

Marzo

Recibí la visita de mis padres. Vieron y experimentaron dónde vivo, hicieron conmigo mi camino en bici a la oficina, vieron el lugar donde trabajo, conocieron algunos de mis amigos y algunos de mis colegas, vieron parte del país espectacular en el que vivo.

Comencé con mi entrenamiento en Gestión de Productos, teniendo llamadas de seguimiento y reuniones con Sandy: la más espectacular coach que pude haber deseado (Gracias Sandy!! He aprendido mucho de ti y espero con muchas ganas seguir trabajando contigo en el nuevo año.)

Hice un paseo en auto a Sídney con mis padres, yendo por la ruta interior, larga y espectacular, parando en lugares hermosos y terminando el viaje con unos días alrededor de Pascuas con amigos amorosos que nos hicieron sentir parte de la familia (Gracias Jess, Phil y la pequeña Zan Zan por esos momentos hermosos!!).

Abril, Mayo, Junio

Hice algunos otros paseos en Queensland y un paseo en camper van en Nueva Zelanda con mis padres. Estando 24 horas por día con ellos, por más de un mes, después de haber dejado el nido hace bastante tiempo tuvo sus desafíos, pero fue una experiencia adorable!

Hice un viaje alrededor del mundo que me llevó a 8 países diferentes en aproximadamente 2 meses: asistiendo a conferencias, un hackathon y una reuión de un NOG; visitando Uruguay; visitando Madrid; trabajando en Amsterdam; paseando por algunos lugares nuevos e incluso viviendo un historia de amor utópica y efímera que me mostró que más me vale aún tener esperanzas.

Me tomó un día y medio volver a casa! Fue una experiencia increíble que se sintió productiva en cuanto a trabajo y en cuanto a desarrollo profesional, y bastante intensa emocionalmente.

Julio

De regreso a la oficina, formalmente tomé mi rol de Gerente de Productos en APNIC, y empecé mi nueva vida laboral llena de reuniones e interacciones con personas de distintas areas de la organización.

De regreso a casa, intenté disfrutar de Brisbane al máximo, pero tengo que confesar que después de dos meses viajando y estando rodeada de familia, amigos y otras personas increíbles e inspiradoras, fue difícil volver a casa cada día y estar sola. Intenté llenar mi agenda de actividades que pensé que podía disfrutar pero mis luchas con la ansiedad y mi mala gestión de ésta empeoraban más y más.

Empecé a salir con un grupo de chicas latinoamericanas que realmente hicieron una diferencia en mi vida y que me ayudaron a desarrollar un mejor sentido de pertenencia en Brisbane. (Gracias Bet, Martux, Pau, Jose y Lya!! Y gracias Gime por presentármelas antes de irte!)

Agosto

Finalmente acepté que necesitaba ayuda y empecé a hablar más abiertamente con mis seres queridos sobre cómo me estaba sintiendo. Tomé el consejo de recibir ayuda de una terapeuta y empecé sesiones remotas de terapia con una gran terapeuta de Barcelona que me guió a través de un increíble proceso de autodescubrimiento. (Gracias Maria del Mar!)

Setiembre

Asistí a la conferencia de APNIC en Nueva Caledonia y tuve mi primera experiencia como Gerente de Productos en el campo, teniendo entrevistas para validar algunas hipótesis y teniendo sesiones de testing con un prototipo para uno de mis productos. Conectar realmente con la gente con la que estaba hablando, intentando empatizar con ellos e intentando entender sus problemas fue una experiencia muy interesante. Incluso hice un pivot en el problema que estaba intentando resolver con uno de mis productos, basándome en los resultados de estas entrevistas. (Pueden leer un poco más sobre esto en este post.)

Me hice algunos chequeos médicos y descubrí que tenía un poco de anemia así que decidí hacer mi vegetarianismo más flexible, permitiéndome comer algo de carne roja de vez en cuando. Confirmé que me siento mejor cuando no como carne, pero también me dí cuenta de que comer un poco de carne roja una vez por semana o algo así, preferiblemente al mediodía, no me mata.

Volví a Uruguay antes de ir a una conferencia en Argentina y recordé cuándo amo a mi gente!

Fuí a una conferencia de LACNIC en Rosario, Argentina y me di cuenta de cuánto quiero a mi gente de LACNIC y qué lindo que es volver a compartir algo de tiempo y trabajo con ellos.

Octubre

Volví nuevamente a Uruguay después de esa conferencia, pasé un poco más de tiempo con mi adorada gente y festejé mi 32do cumpleaños, después de algunos años de pasar mi cumpleaños en algún otro lugar.

Volví a casa (en Brisbane) y recibí la visita de una de mis mejores amigas, Bet. Le mostré algunos lugares alrededor de Brisbane y fuimos a Melbourne (donde también asistí a una conferencia) y a Bali juntas. Fueron momentos de mucha introspección, teniendo conversaciones profundas y hermosas con ella. Fueron momentos de alegría y risas, de leer y disfrutar de maravillosos lugares juntas, de apertura y honestidad, no solo con la otra pero también con nosotras mismas. (Gracias Bet por estos hermosos momentos!)

Noviembre

De regreso a mi vida “normal”, si el concepto de normalidad es acaso posible en mi vida, también volví a luchar con mi ansiedad.

Comencé con el programa de Crecimiento Personal de Phil (http://www.switchld.com/) (Muchas gracias Phil por compartir tanta sabiduría y la mejor guía!!). Aprendí mucho sobre mi misma y sobre lo que realmente quiero en la vida.

Empecé a pintar con acuarelas y a practicar Tai Chi (Gracias George por darme una excusa para comenzar con esta gran práctica que siempre me había costado disfrutar por mis propios condicionamientos y limitaciones mentales!!)

Participé como voluntaria en un curso de meditación para niños, meditando por bastantes horas durante un solo día, lo que me hizo enfrentar algunos sentimientos que estaban muy profundo dentro mío y que yo no estaba dejando salir.

Tuve una especie de ataque de pánico y me di cuenta de que necesitaba tiempo para mi misma y que necesitaba empezar a honrar realmente mis emociones, no mostrándome siempre alegre y sonriente si no lo sentía así realmente.

Me fui un poco fuera de control con el alcohol en una fiesta y al día siguiente me acordé por qué había decidido dejar de tomar.

Fuí a Tokyo por trabajo y descubrí lo importante que es tener la mentalidad correcta para disfrutar realmente de un lugar fantástico. Después de haber estado bastante deprimida, ahora me estaba sintiéndo más apática. A pesar de no estar en la mentalidad correcta, pude apreciar que Tokyo es un lugar interesante y único, lo suficiente como para querer volver en algún momento. Espero que la próxima vez pueda estar con la mentalidad correcta, curiosa y completamente presente. (Gracias George por estar ahí para mi una vez más, mostrándome los alrededores mientras teníamos lindas conversaciones!)

Diciembre

Comencé mi proceso de sanación, aún sintiéndome un poco apática pero enfocándome más en la convicción de que esta “crisis de vida” es tan solo una crisis de vida más, que, al igual que las otras dos que ya sufrí, va a pasar y yo voy a terminar saliendo con energía renovada, recargada, más fuerte y reinventándome para ser una versión de mi misma aún mejor.

Empecé a trabajar como voluntaria en una casa comunitaria y amé sentirme útil solo por lavar platos, servir comida o hablar con gente.

Dejé de preocuparme tanto por usar mi tiempo productivamente y empecé a enfocarme más en pasar mi tiempo haciendo cosas que disfruto y me hacen sentir bien.

Empecé a escalar e inmediatamente me volví adicta.

Hospedé couchsurfers y sentí una gran satisfacción por devolver al Universo parte de lo que yo recibí cuando era una mochilera: un lugar cómodo para quedarme, algunos consejos de un local sobre cosas para ver y hacer, algunas ricas comidas, algunas lindas conversaciones.

31 de Diciembre

Y así, con el corazón en la mano, ofreciéndotelo a ti, la persona del otro lado que está leyendo esto, termino mi año. Compartiendo humildemente mis experiencias y luchas. Con la satisfacción de haber hecho lo mejor que pude, de haber peleado todas las batallas que me fueron enviadas, de haber tomado todas las oportunidades de aprender que pude identificar. Con la convicción de que el nuevo año va a ser aún mejor, probablemente aún más desafiante, lo que solo significa que va a traer aún más crecimiento. Y con todos mis mejores deseos para todos los seres vivos en la Tierra.

Que sean felices. Que tengan paz y amor. Que tengan compasión y armonía. Que tengan paciencia y tolerancia. Que encuentren su Dhamma!

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Carta para los días de lluvia

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En este día de lluvia en que, como hacés siempre, te ponés nostálgica y te hacés mil preguntas, permitite recordar y tomar conciencia del gran camino recorrido, de cómo has salido de tu inmadurez emocional para convertirte en una mujer que se escucha, que sabe lo que siente y que lucha por lo que le hace bien.

En este día de lluvia en el que ves todo negro, cerrá los ojos y empezá a mirar con el corazón. Aceptá que esto es pasajero, como todo en la vida, y que seguro que tenés algo positivo que sacar de esta etapa, como ya lo has hecho antes.

Recordá que te descubriste vulnerable e imperfecta, como todos, y que supiste también de eso sacar cosas buenas, aceptándote más a vos misma y siendo más auténtica.

En este día de lluvia en el que te sentís perdida, recordá que estar perdida te ha llevado por nuevos rumbos y a reinventarte. Recordá que no necesitás todas esas rígidas estructuras ni planes, sino solo algunas referencias que te sirvan de guía.

En este día de lluvia en que todo te parece tan difícil, recordá lo fácil que es vivir cuando aceptás y dejás fluir, cuando pensás menos y sentís más.

Había una vez una golondrina…

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Había una vez una golondrina que vivió demasiado tiempo en el nido de sus padres…

Fue el primer huevo en romperse y todos los adultos hablaban de lo inteligente que era, tanto que llegó a convencerse de que su misión en la vida era ser la mejor en todo lo que hiciera. Para lograr esto, el consejo y la guía de sus padres eran fundamentales.

Cuando creció siguió consultando todas sus decisiones con sus padres, asegurándose de nunca decepcionarlos. Jugaba a ser una golondrina adulta, alejándose un poco y teniendo sus propias actividades, pero siempre volvía al nido de sus padres. Y no me refiero precisamente al nido físico, sino a esa zona de comfort, esa especie de burbuja que a veces creamos desde nuestra infancia y que es tan difícil romper para hacerse adultos.

Siguiendo el curso de vida ideal que sentía que ya estaba escrito en su destino, se graduó y formó su propio nido. Sabía que sus padres estarían orgullosos.

Hacía todo lo que creía que se esperaba de ella, todo lo que consideraba correcto, todo lo que creía que debía hacer para tener éxito, pero no era feliz. Muchas veces sintió la necesidad de cambiar de vida, abandonar todo y buscar realmente la felicidad, pero tenía miedo de decepcionar a todos, de que todos pensaran que había fracasado. Por lo que siguió jugando a ser adulta, fingiendo ser feliz. Aunque en realidad, por dentro se sentía una niña perdida que no sabía lo que estaba haciendo con su vida.

Las señales mostrando que algo no estaba bien en su vida eran claras, pero ella no estaba lista para verlas, por lo que siempre encontraba la forma de justificarlas. Pero como suele hacer el Universo, que primero te susurra las señales y si no las escuchas, te las grita, las señales fueron cada vez más intensas, hasta que un día ya no pudo evitar verlas. En pocas semanas, la vida perfecta que creyó haber construido se desmoronó ante sus ojos y no tuvo otra opción que abandonar el nido.

Pasó días sin volar, sintiéndose desorientada y sin ganas de nada. Se despertaba pensando en que todo había sido un mal sueño, pero a los pocos segundos tomaba conciencia de que era realidad: esa era SU realidad en ese momento. Era demasiada información para procesar y demasiados hechos inesperados. Estaba muy acostumbrada a que las cosas fueran como debían ser y no estaba acostumbrada a mostrarse vulnerable, por lo que le costaba exteriorizar su angustia y simplemente llorar.

Pero un día fue distinto. Un día se despertó pensando en que todo lo que estaba ocurriendo ya era suficiente carga emocional, como para a eso sumarle su propia depresión. Así que decidió ser fuerte y decidió pensar en un plan. En eso sí que era buena: planificando! Decidió dejar de victimizarse y aprovechar la situación como una oportunidad. Decidió migrar: algo que siempre había querido hacer y por un motivo u otro había ido postergando. En última instancia, eso es lo que las golondrinas deber hacer, no? Migrar en busca de un mejor lugar donde pasar los inviernos.

Y éste fue el comienzo de una nueva vida para esta golondrina. Migrar disparó muchos procesos en su interior: procesos de liberación y auto-descubrimiento. Vivió muchas experiencias que la llevaron a crecer, a conocerse y a escucharse de una forma que antes no creía posible.

Y al final voló libre, mostrándose auténtica y ya no fingiendo su felicidad ni su perfección; aceptando las épocas de no tanta alegría como partes naturales de la vida y como oportunidades para seguir creciendo; sin avergonzarse por ser a veces vulnerable y conectando con otras golondrinas a través de esa vulnerabilidad.

Cicatrices

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Cicatriz
sustantivo
“Señal que queda de una herida o bien una impresión que deja en el ánimo una experiencia dolorosa.”

Hace ya como 3 años escribí un borrador sobre este tema. No sé qué experiencia dolorosa estaría recordando que me hizo pensar en la analogía entre las cicatrices en el cuerpo y las cicatrices en el alma. Yo no tengo muchas cicatrices en el cuerpo pero si tengo varias de las otras.

Detrás de cualquier cicatriz suele haber una historia, por lo general dolorosa. Vemos una cicatriz en nuestro cuerpo y viene a nuestra mente la situación que vivimos que nos causó la herida. Tal vez a veces nos dejemos llevar por la cadena de pensamientos y terminamos pensando en lo que deberíamos haber hecho para evitar la herida.

Una de las pocas cicatrices en el cuerpo que tengo es en mi mano izquierda, de una quemadura con agua caliente (la típica quemadura de agua caliente del mate que tenemos muchos uruguayos). Esta marca casi que tiene personalidad propia. Hay días que ni se nota, hay días que se muestra en todo su esplendor. Ya pasaron más de 4 años de esa quemadura pero aún recuerdo exactamente cómo ocurrió, con quién estaba, cómo me sentía en ese momento, y cómo me sentí de dolorida después. Lo importante es que probablemente nunca vuelva a llevar el termo bajo el brazo sin haberme asegurado de que está cerrado. Ese es el aprendizaje!

Pasa algo similar con las cicatrices del alma, pero con la diferencia de que éstas son más difusas, más difíciles de ver, más difíciles de aislar, más difíciles de identificar sus causas. Por eso el aprendizaje es más difícil. A veces ni siquiera estamos seguros de qué fue lo que causó una herida. A veces solo vemos las consecuencias en nuestras actitudes o en nuestros miedos, pero no somos capaces de identificar cuál es la causa.

Por eso es tan importante aprender a escucharnos más, preguntarnos por qué nos sentimos así, múltiples veces si es necesario, para poder llegar a la causa raíz y rescatar el máximo aprendizaje posible. Es importante ser sinceros con nosotros mismos y no respondernos lo que creemos que deberíamos responder, sino respondernos con honestidad.

Yo creo que aprender a gestionar nuestras emociones y aprender a tener una buena comunicación con nosotros mismos debería ser parte de la educación básica de los niños. Lamentablemente no lo es. Pero la buena noticia es que nunca es muy tarde para aprender!

Empecemos hoy mismo a tener conversaciones con nosotros mismos, a mirarnos al espejo y preguntarle a la persona que vemos reflejada “¿Cómo estás hoy?”, “¿Por qué te sentís así?”, “¿Qué podrías hacer para sentirte mejor?”. Tal vez así podamos empezar a conocernos más y a querernos más. Tal vez así podamos empezar a descubrir las cicatrices que tenemos en el alma y aprender de ellas.

Dos extremos de Asia: Singapur y Ho Chi Minh City

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Hace tiempo que no escribo sobre mis viajes. Me gustaría escribir sobre todos ellos porque en cada lugar en el que he estado he crecido un poco, he descubierto lo relativo que son muchos conceptos y hasta he aprendido muchas cosas de mi misma. Pero la verdad es que no siempre tengo el tiempo necesario mientras estoy viajando y ya después que pasa un tiempo no es lo mismo.

Este viaje no lo quería dejar pasar ya que viví un contraste muy grande. Tuve la oportunidad de ver dos extremos de Asia en un mismo viaje. Y no me refiero a extremos geográficos… Por un lado Singapur: Muy bien organizada, limpia y cuidada, parece el mundo perfecto de The Truman Show. Tirar basura al piso en espacios públicos es ilegal, y hasta el chicle es ilegal!! Y el castigo no es una simple multa, sino que son azotes. (Yo sin saberlo ingresé al país una caja de chicles! Por suerte me salvé de los azotes 😃) Por otro lado Ho Chi Minh City: No tan limpia, con sus edificios bastante descuidados, contaminada y bastante desorganizada, hasta caótica diría yo. No se respetan las señales de tráfico sino que se usa el criterio y el sentido común. Sin embargo, a pesar de que parece evidente hacia dónde se inclina la balanza, siento que disfruté más la ciudad vietnamita. No solo porque en Singapur estaba trabajando y no tuve tanto tiempo de sumergirme en la ciudad, sino más bien porque Ho Chi Minh me pareció auténtica y enérgica, como si tuviera vida propia.

Lo primero que llama la atención al salir del aeropuerto es la cantidad de motos que se ven en las calles. Cientos de motos circulando de forma desordenada, a veces hasta por las veredas o a contramano para acortar camino, avanzando en zig-zag para esquivar a los otros vehículos o a los peatones, tocando bocina para que las dejen pasar y por lo general sin respetar los semáforos. Las motos invaden todos los espacios que pueden. Los autos no usan el carril derecho porque lo usan las motos y las veredas están llenas de motos estacionadas por lo que no se puede caminar por la vereda y es difícil acceder a algunas tiendas. La vereda es su territorio y los peatones solo pueden usar el espacio que sobre.

Sé que suena loco y es que lo es. Los vehículos se cruzan de forma desordenada; autos, motos, bicicletas y peatones van cada uno a su ritmo, esquivando a los demás vehículos cada uno como puede, pero al final increíblemente funciona. Algunos vehículos aceleran un poco, otros bajan la velocidad y al final se coordinan perfectamente para esquivarse, no sin antes tocar la bocina avisando que van a pasar.

Un problema con todo este desorden es para los peatones al cruzar la calle. Un guía nos enseñó su técnica que consiste en sacar la mano como diciendo “alto” y seguir caminando hacia adelante, haciendo contacto visual con los vehículos que vienen hacia uno. Es importante no retroceder ni correr porque los conductores no podrían predecir a dónde vamos. Siguiendo esta técnica es posible avanzar a través del tráfico, esquivando y siendo esquivado, aunque igual con un poco de miedo de no lograr llegar al otro lado.

Siendo el medio de transporte más popular, uno puede ver de todo encima de una moto: 4 o más personas, una persona llevando una cantidad exagerada de cajas o arreglos florales o varias bolsas de material de construcción y hasta un pasajero, ya que las moto taxis son muy comunes (Uno suele escuchar al ir por la calle: “Hello! you want moto!?”). Obviamente Uber tiene su versión UberMoto y también está la competencia: GrabMoto. Yo usé UberMoto y fue una experiencia fantástica!

Pero no todo gira entorno a las motos en la ex Saigón. De mi estadía me llevo también de recuerdo la experiencia de la locura de los mercados, con su bullicio y olor a incienso; con los alimentos al aire libre (verduras, frutos secos e incluso carne) y con la mercadería ocupando todo el espacio posible del puesto, lo que hace que transitar los angostos pasillos sea como andar por laberintos. Me llevo la experiencia del regateo, que es para los locales casi un juego y no aceptan un simple “thank you” (gracias) como respuesta a la pregunta “how much?” (cuánto?), sino que te ofrecen la calculadora invitándote a hacer una contraoferta.

También me llevo la amabilidad y la simpatía de los locales, intentando comunicarse incluso sin palabras cuando no hablan inglés, diciéndome “Hello madame” para iniciar una conversación y aprovechar a practicar su inglés, sobre todo en lugares no muy turísticos. Me llevo la sonrisa de esa señora mayor usando el típico sombrero cónico vietnamita, empujando un carro de venta de comida casera.

Y me llevo también el lado un poco más triste de Vietnam, reflejado en algunos museos: las heridas de la guerra, los recuerdos de los vietnamitas que murieron en combate, las personas que hasta el día de hoy, 3 o 4 generaciones posteriores a los contemporáneos de la guerra, siguen viéndose afectados por malformaciones genéticas causadas por los químicos usados por EEUU en la guerra y la otra cara de la moneda: la historia contada por un Vietnam que se mostró como pueblo fuerte ante una gran potencia. Y a pesar de estas heridas, no guardan rencores y están agradecidos de que vengas a visitar su país y los ayudes a cambiar el concepto que el mundo tiene de Vietnam, que antes era conocido por la guerra y quieren que ahora sea conocido por otras cosas.

Y así fue este viaje, lleno de experiencias distintas y de aprendizaje, dejándome llevar e improvisando, hablando con extraños y conectando de forma sorprendente, yendo a lugares no turísticos e intentando fluir con la multitud, recorriendo la ciudad sin prisas, esquivando vehículos al cruzar la calle, negociando precios olvidándome de lo poco que vale la moneda y que 10,000 en moneda local equivale a menos de un dólar, disfrutando de estar sola y también de estar acompañada. Por más viajes así, llenos de crecimiento y aprendizaje, no solo mundano sino también espiritual.

Cuando dejás que el Universo te sorprenda y todo sale mejor de lo que hubieras esperado

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Hace poco más de un mes llegaba a Brisbane con nada más que el equipaje permitido: 2 valijas de 23 Kg, un carry-on y una mochila. Tal vez no traía mucho equipaje material, pero traía mucho en intangibles: el entusiasmo por la nueva etapa de mi vida que estaba comenzando, la ilusión de un nuevo proyecto, el hambre de más crecimiento y aprendizaje, las ganas de recibir todo lo que el Universo tuviera para mí.

Me pasé los primeros días mirando apartamentos para alquilar. Debo haber mirado alrededor de 20 apartamentos distintos. A cada cita de inspección iba con mi libretita (la que me regalaron unas personitas muy especiales cuando me despidieron en el aeropuerto) y tomaba notas si creía que valía la pena considerar esa propiedad como mi potencial futuro hogar. Algunas no calificaban, pero las que sí, se ganaban un espacio en mi libretita con notas sobre precio, ubicación, servicios incluidos, orientación (que recibiera sol para mi era fundamental), etc. Estas notas luego pasaban a una planilla excel en la que resumía ventajas y desventajas de cada candidato para poder compararlos fácilmente. Solo un puñado llegaron a la planilla y casi todos tenían algún “pero”, menos uno. Así que una vez completadas mis rondas de inspecciones decidí llenar el formulario para postularme como inquilina de mi favorito. El mismo día que presenté el formulario recibí la grata noticia de que mi solicitud había sido aceptada 😃

Al haber llegado a Brisbane solo con ropa y los otros efectos personales que entraron en mis valijas, no tenía nada para equipar mi nuevo hogar. Necesitaba muebles, electrodomésticos, sábanas, toallas y elementos para el baño y para la cocina, por lo que tuve que salir de compras. Pero nada de dar muchas vueltas. Los que me conocen saben que no me gusta mucho salir de compras. Así que resolví el tema de los electrodomésticos en una tienda, las sábanas y toallas en un outlet en el que tenían descuentos, y los muebles y demás elementos en IKEA 😃 Preparé con anticipación mi lista de compras en la web de IKEA para no tener que estar seleccionando todo en la tienda, aunque de todas formas quería ir para ver algunas cosas en persona, como la cama y el sillón. Era mi primera experiencia IKEA y tengo que decir que sobreviví bastante bien. Disfruté eligiendo los elementos que equiparían mi nuevo hogar.

Un par de semanas después de que mi solicitud fuera aceptada, me mudé a un apartamento de un dormitorio, con un lindo balcón y con orientación noreste (por lo que recibe todo el sol de la mañana), en el 4to piso de un edificio en un hermoso complejo, con piscina, gimnasio y sala multimedia, a 100 metros del río. Ese mismo día llegó mi pedido de electrodomésticos y mi pedido de IKEA y vino una de mis nuevas amigas a ayudarme a armar los muebles. Tuve la mala suerte de que faltaran unos tornillos de la cama por lo que tuve que dormir un par de noches en el colchón en el suelo, pero éste fue el único contratiempo. En menos de una semana ya estaba instalada en mi nuevo hogar y con todo en funcionamiento.

A unos pocos metros de mi edificio hay una estación de bicicletas públicas y muy cerca de la oficina otra, por lo que a diario camino unos metros, agarro una bici y pedaleo por el sendero de bicis que hay sobre el río hasta llegar a la estación cercana a la oficina. No tener la necesidad de tomar un bus cada día para ir a la oficina es una de mis partes favoritas de mi nueva vida.

A los pocos días de mudarme mi jefe me preguntó si podría ir a una conferencia que se realizaría en Montevideo (mi trabajo, mis compañeros y mi jefe constituyen otra de mis partes favoritas de mi nueva vida). A menos de un mes de haber llegado a Brisbane y a pesar de haberme preparado psicológicamente para que pasaran unos cuantos meses antes de que pudiera volver, iba a poder visitar a mi familia y a mis amigos y reencontrarme con mis antiguos compañeros de trabajo en el evento de LACNIC. Así que se imaginarán que acepté encantada y antes de lo que pensaba me encontraba nuevamente cruzando el Océano Pacífico.

Pasé unos días maravillosos y laboralmente muy productivos: les di a mis padres una sorpresa ya que no les conté que iba y cuando me vieron les tomó uno segundos reaccionar; pasé tiempo con ellos, con mis hermanas, con mis primos, con mis sobrinas, con mi madrina y con mis amigos; mi nueva sobrina Maite esperó a que yo llegara para nacer así que la pude conocer en su primeras horas de vida; me tocaron en su mayoría días de sol hermosos y pude cumplir todos mis objetivos laborales para el evento. Así que me voy feliz y satisfecha, con la sensación de que después de días tan lindos me va a costar un poquito retomar mi rutina pero nada que una cucharada de dulce de leche no ayude a superar (me llevo unos kilos en la valija que espero poder ingresar a Australia).

Y es así como sigo yendo y viniendo, dejando que el Universo me sorprenda y disfrutando de lo que recibo. Cruzando una vez más la cordillera me siento plena, feliz y agradecida con Dios por las bendiciones que pone en mi camino. Siento que después de tiempo de vivir la vida de forma equivocada, por fin he aprendido a estar en armonía conmigo misma y con el Universo, viviendo al 100 % cada experiencia, disfrutando y absorbiendo todo el aprendizaje que está a mi alcance y descubriendo cada día las cosas maravillosas que la vida puede ofrecerme si estoy abierta a recibirlas.

Idealización vs realidad – Nuevas oportunidades de aprendizaje y crecimiento

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A los pocos días de llegar a Brisbane les conté de lo feliz que estaba y de lo mucho que me estaba gustando mi nueva ciudad. No se preocupen!! Sigo estando feliz 🙂 pero lo cierto es que me ha pasado muchas veces en la vida que al anticiparme a una situación, la idealizo. No creo que yo sea la única, creo que es un poco una debilidad de todos los seres humanos crearnos ciertas expectativas que suelen ser bastante optimistas.

Al completar mi primer semana en mi nueva ciudad me di cuenta de que algunas cosas que no pensé que iban a afectarme al final sí se estaban haciendo notar. Lo bueno es que poco después me acordé de una conclusión a la que ya había llegado hace algún tiempo: el Universo es sabio, todas las situaciones que vivimos, las necesitamos vivir por algún motivo. Y con esto en mente intenté concentrarme en qué era lo que tenía para aprender de estas cosas que me estaban afectando, en lugar de permitirme sentirme víctima de las consecuencias.

Lo primero que me di cuenta que me estaba afectando era la dificultad en la comunicación, tanto para entender a otros como para expresarme. Esto se debía a varias cosas, cada una ofreciéndome la posibilidad de trabajar en algún aspecto de mi misma:

  1. El idioma en sí. El inglés no es mi lengua materna pero me suelo desenvolver bastante bien hablándolo y entendiéndolo. De todas formas, para mi implica un esfuerzo psicológico el estar buscando las palabras correctas para transmitir lo que quiero decir (sobre todo debido a mi perfeccionismo) y para entender y traducir en mi mente lo que escucho. Después de darme cuenta del cansancio psicológico provocado por esta dificultad, me di cuenta de que era una oportunidad para aprender a relajarme y tomar conciencia de que algunas veces es mejor simplemente desconectarme de mi entorno si no es necesario entender lo que está ocurriendo a mi alrededor.
  2. El volumen en el que suelen hablar los australianos. Aquí las personas están acostumbradas a hablar en un volumen bastante más bajo al que hablamos en Uruguay (en particular yo que puedo llegar a ser bastante gritona). Supongo que las personas de aquí desarrollan el oído de una forma que nosotros no y esto complica un poco mi capacidad de seguir una conversación en un espacio ruidoso. Pero, he aquí otra oportunidad de mejora que me permitirá aprender a escuchar más y a no gritar tanto al hablar.
  3. El acento y la cantidad de abreviaciones que usan. Los australianos tienen un acento particular al que no estaba acostumbrada y son un poco vagos por lo que abrevian muchas palabras o inventan palabras más cortas. Seguir una conversación en la que participan australianos significa para mi ejercitar la plena conciencia, prestando máxima atención a mi interlocutor.

Sumado al estrés de los problemas al comunicarme, se me presentó el estrés de hacer compras. Los que me conocen saben que no me gusta mucho hacer compras. Suelo tener una lista de cosas que necesito y voy directo a comprar esas cosas sin dar muchas vueltas. Pero aquí se me hace un poco difícil ser tan práctica ya que la lógica detrás de la distribución de los productos es un poco distinta y no estoy familiarizada con los productos ni con las marcas ni con los precios en dólares australianos. Es por eso que ir al supermercado representa todo un ejercicio de paciencia y de aprender a lidiar con la frustración. Lo que hago es ir de noche, sin apuro y tomarme mi tiempo para recorrer las góndolas, leyendo las etiquetas de los productos, comparando precios, etc. En un par de semanas seguro que mis visitas al super empezarán a ser de menos tiempo.

Los problemas de comunicación y al hacer compras son cosas triviales del día a día, pero también estoy teniendo que lidiar con algunos temas de mayor importancia. Los fondos de pensión en Australia son administrados por organizaciones privadas y cada individuo debe elegir quién quiere que le administre sus fondos. Por otro lado, por el tipo de visa que tengo, no estoy cubierta por el sistema público de salud y estoy obligada a contratar un seguro privado de salud. Por último, aquí no hay monopolio de servicios como el agua, la electricidad o el ADSL como lo hay en Uruguay, así que tengo que elegir a los proveedores que quiero que me brinden estos servicios. En algún momento me sentí un poco sobrepasada con todo esto pero trato de tomarme las cosas con calma, tranquila de que de a poco voy a ir resolviendo todo y teniendo presente que al final, es otro ejercicio de paciencia.

Otro tema en el que estoy invirtiendo muchas emociones es mi hogar. Miré más de 15 apartamentos distintos. Todos tenían algún “pero”, menos uno. Un apartamento moderno en West End, un barrio que me encantó desde que supe que me vendría a vivir a Brisbane y empecé a analizar las distintas zonas de la ciudad, que mira al noreste por lo que tengo el sol de la mañana y vistas hacia la ciudad. Así que apliqué a ese y el mismo día recibí la noticia de que mi solicitud había sido aceptada, por lo que ya tengo hogar y fecha para mudarme!! 🙂 El pequeño detalle es que ahora tengo que comprar muebles, electrodomésticos y todo lo demás.

Esto de armar todo mi hogar desde cero es otro tema que me genera un poco de preocupación. Pero esta preocupación viene de la mano del lindo sentimiento de saber que estoy eligiendo cosas para mi hogar y que el hecho de armarlo yo misma va a llevar a que lo sienta realmente mi hogar, así que creo que podré sobrevivir 🙂 Además, he recibido invaluable ayuda y consejos de algunos compañeros de la oficina, lo cual no es un tema menor cuando una se encuentra en un lugar nuevo en donde no conoce las marcas o las tiendas en las que vale la pena comprar.

Y ya para terminar, un tema que me tuvo un poco bajón los primeros días fue mi Kung Fu. Estuve buscando escuelas que me quedaran cerca para poder ir a entrenar a diario, pero las que encontré en la zona eran de Wing Chun (un estilo distinto al estilo Shaolin que yo practico). La escuela de Shaolin que encontré era un poco lejos así que decidí primero probar una clase de Wing Chun. Intenté ir sin expectativas, sabiendo que sería distinto pero abierta a experimentarlo. Me resultó interesante pero no era lo que buscaba, así que me unos días después me levanté temprano un sábado para ir a probar la clase de Shaolin. Iba en el bus con nervios cual niño en su primer día de escuela. Me encantó la clase y me sentí cómoda, como en casa, así que decidí que valía la pena hacer el viaje con tal de poder disfrutar al máximo mejorando mi Kung Fu.

Así que aquí estoy, ya tengo hogar y una escuela donde practicar mi Kung Fu, tengo listas de electrodomésticos, muebles y otras cosas que quiero comprar y listas de los servicios que tengo que contratar. Aunque la lista de pendientes es larga, creo que tengo todo bajo control, intentando resolver de a una cosa por vez y teniendo siempre presente que cada dificultad es un desafío y una oportunidad de crecimiento.